Pedir es lícito, responder es cortesía.
El amor es una flor demasiado preciosa para ser cortada
Diciembre, mes de hielo y mes de nieves.
El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, más luego se clarifica.
Ama a tu amigo como a ti mismo
Dar palos de ciego.
Pensando en pajarito preña'o
Hasta el manjar más sabroso, hostiga cuando es copioso.
Niña, te aseguro que según tienes la cara tendrás el culo.
A la orilla del río te espero, galapaguero.
Escrita la carta, mensajero nunca falta.
Cuanto más quiere una mujer a su marido, más corrije sus defectos.
Acostumbrado a su cueva el armadillo no se aleja.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
La enjalma no se da cuenta, en donde al burro le asienta.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
Casa chica infierno grande.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
La mentira es animal de quinta vida.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
Marzo airoso, Abril lluvioso sacan a Mayo florido y hermoso.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Cachicamo trabaja pa' lapa.
La pereza es la madre de todos los vicios.
Ruego de Rey, mandato es.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Cada día pan blanco hace apetitoso el bazo.
El cuerdo nunca se satisface de lo que hace.
Quien todo lo pensó nunca se caso.
Amigos pobres, amigos olvidados
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Nadie quiere la salud más que el paso.
No hay como quitarse de en medio para dejar de ser imprescindible.
Apenas cierra Dios una puerta, y ya tiene una ventana abierta.
Una uva a ratitos, abre el apetito.
Oír campanas y no saber dónde.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Quien vive de recuerdos, vive entre muertos.
Entre hermanos que nadie meta la mano.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
A viña vieja, amo nuevo.
Todo hombre tiene su manía.
Amor y sabiduría no habitan en el mismo castillo.
Casa y potro, que lo haga otro.
Hacer que hacemos, y no hacemos nada.