La lluvia de primavera es tan preciosa (valiosa) como el acerte.
Tres personas con las que nunca deberías hacer negocios: La demasiado impaciente, la demasiado ambiciosa y la demasiado desesperada.
Un hombre demasiado ocupado para cuidar de su salud es como un mecánico demasiado ocupado como para cuidar sus herramientas.
Alma sin amor, flor sin olor.
Demasiado hacer el amor acaba en nada
La flor caída no vuelve a la planta
Ayer era una flor, hoy solo es un sueño
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
El agua demasiado pura no tiene peces.
La flor de loto asoma inmaculada del fango.
La flor no se conserva roja cien días.
En tanto que la flor cae amorosa, el arroyo corre impasible.