Si Dios hubiera querido prohibirnos el vino, las viñas serían amargas.
El más piadoso se alegra, al ver su rival en quiebra.
Al villano dale el pie y se tomará la mano.
A las regiones altas nunca les faltan tormentas.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
Zurra y más zurra, hasta que la vara se quiebre o caiga la burra¡.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Una buena bota, el camino acorta.
No ver, y creer en lo que no se ve, son elementos esenciales de la fe
El que quiera honra, que la gane.
Mejor es una medida que el Dios te conceda, que cinco mil logradas sin legalidad.
A cama pequeña, échate en medio.
La oveja de muchos, el lobo la come.
Jugar con el tabernero es perder tiempo y dinero.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
La paz con una porra en la mano es la guerra
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
La verdad no peca pero incomoda.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
Con mujer que tiene dueño, ni sueño.
Trece morcillas tiene un cerdo, ni te las doy ni te las cuento.
Hijos y hogar, son la única verdad.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
Con buena polla bien se jode.
Con el ojo bien abierto, difícil es el desacierto.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Quien compra lo que no debe, vende lo que duele.
Juez que dudando condena, merece pena.
Con pedantes, ni un instante.
Ni te abatas por pobreza, ni te ensalces por riqueza.
La risa hace buena sangre
Amor con hambre, no dura.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Lana y no algodón, para el frío y el calor.
De mala vid, mal sarmiento.
En el peligro se conoce al amigo.
Si te pica el alacrán, busca cura y sacristán.
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
El mucho joder "excompone" el cuerpo.
En casa del rico, el vinagre se vuelve vino.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Esto es pan comido.
Hasta la estrella más pequeña brilla en la oscuridad.
Por una alegría mil dolores
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Tal hay que se quiebra los dos ojos porque su enemigo se quiebre uno.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.