Que tires para abajo, que tires para arriba, siempre se hara lo que tu mujer diga.
Es mejor que una piedra en el ojo y una mordida de puerco en la cara.
Fuera de su convento no está el fraile en su elemento.
Ley puesta, trampa hecha.
El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
La intención es lo que vale.
Si te pica el escorpión, busca pala y azadón.
Al rey muerto rey puesto.
Fumador empedernido, hombre carcomido.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Quien salva al lobo, mata al rebaño.
Un viejo amigo es una eterna novedad
El que tiene miedo corre a la iglesia.
Lo que va viene.
Alguien se puede salvar de un rayo; pero de la raya no.
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Quien solo vive, solo muere.
Hombre harto, no es comilón.
Rubias y morenas, sacan a un hombre de penas.
Quien nada guardó, nada encontró.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
A quien vela, todo se le revela.
Con la tripa vacía, no hay alegría.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Si el corazón fuera de acero, no le vencería el dinero.
Más peligroso que mono con navaja.
Obra acabada, maestro al pozo.
El que persevera triunfa.
Mejor haber soplado con fuerza, que tener la boca quemada.
Compra la lanza apuntada a tu corazón si no quieres sentir su punta.
Culillo de mal asiento, no acaba cosa ninguna y emprende ciento.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Se ve la paja en el ojo ajeno y no se ve la viga en el propio.
Amor de amos, agua en cestos.
El que mata el marrano temprano, pasa buen invierno pero mal verano.
A quien se hace oveja, el lobo se lo come.
Jugar al abejón con alguien.
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
Jugarse hasta la camisa.
Eso es regar fuera del tiesto.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
No hay peor astilla que la de la misma viga.