Dios castiga sin dar voces.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Quien milagros busca, con el diablo se topa.
Cielo borreguero, vendaval o agua del cielo.
Si no estuvieras en mi fuego, no verías lo que cuezo.
Ajo que del hornillo salta, al diablo vaya.
Ninguno puede vender, su alma a Dios y a Lucifer.
Con la cruz en el pecho, pero el diablo en los hechos.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
Comed bueno, cagad fuerte, que pronto vendrá la muerte.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Ni tan adentro del horno que te quemes, ni tan afuera que te hieles.
A fuego y a boda va la aldea toda.
Entre la cuna y la sepultura no hay cosa segura.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Si me ha de llevar el diablo, que me lleve en coche.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Si la casa se quema, calentémonos en ella.
Ir de mal en peor, no hay cosa peor.
A quien teme a Dios de los cielos, nada le asusta debajo de ellos.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Oración de perro no va al cielo.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
En lo ajeno, reina la desgracia.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
A Dios, lo que es digno de Dios; y a la cama, la sobrecama.
De alabar el diablo el fruto, vino Eva a probarlo.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Es como el basurero que quema por debajo.
Para los desgraciados se hizo la horca.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
Va como honda que lleva el diablo.
Lo que ésta ordenado en el cielo, forzoso ha de ser en el suelo.
Berza vuelta a calentar y mujer vuelta a casar, al diablo se le pueden dar.
Casa oscura, candela cuesta.
Dios castiga sin palo ni piedra
Han comenzado una disputa que el diablo ya no les dejará terminar.
Del monte sale, con que se arde.
Al que toma y no da, el diablo se lo llevará.
Injurias y blasfemias, por donde salen entran.
Cuando Dios da la harina, el diablo se lleva la quilma.
Llaga incurable, vida miserable.
A los que Dios ayunta, el diablo no los separa.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
En el pecado se lleva la penitencia.
Donde no puede meter la cabeza el diablo mete el rabo.
Buen moro, o mierda u oro.