En casa del que jura, no faltará desventura.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
El que come y no da, en el cielo lo verá.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
El que juega con fuego, se quema.
Trabajo hecho en domingo, el diablo se lo lleva.
La casa compuesta, la muerte a la puerta.
Dios castiga sin piedra ni palo.
De cielos abajo, cada uno come de su trabajo.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Tanto quiso el demonio a sus hijos, que les sacó los ojos.
El rosario en el cuello, y el diablo en el cuerpo.
El gozo en el pozo.
Juntársele a alguien el cielo con la tierra.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
Jaulas y cárceles, ni para los ángeles.
Detrás de la Cruz está el Diablo.
Calienta más el amor que mil fuegos
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
El día que arda la enramada, se verá la llamarada.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Cielo aborregado, suelo mojado.
Huí de la ceniza y caí en las brasas.
El diablo solo tienta a aquel con quien ya cuenta.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Por las cuentas del rosario, puede subir al pecho el diablo.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
A los buenos, Dios se los lleva; y a los malos aquí se quedan.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Como caldo de zorra, que esta frío y quema.
A Dios de rodillas, al rey de pie, y al demonio en el canapé.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Hasta el diablo era bonito cuando entró en quintas.
El diablo nunca duerme.
El demonio no duerme.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
El matrimonio es un lazo que soca el demonio.
A Dios, lo mejor.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Amor, tos y fuego, descúbrense luego.
Tres cosas echan al hombre de su casa: El humo, el frio y la mala esposa.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
Repartió Dios, y le tocó el cielo.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.