Rebuzno de burro, no llega al cielo.
Ni para Dios, ni para el diablo.
Quien no arde en llamas no inflama
El que no agradece, al diablo se parece.
El invierno es el infierno de los míseros
La mujer es fuego; el hombre, estopa; viene el diablo y sopla.
No tenéis más parte en el hijo, que el diablo en el paraíso.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Cuesta abajo, hasta la mierda corre.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Fango que se mueve, a demonios hiede.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
Roja barba y mal color, debajo del cielo no le hay peor.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Donde humo sale, fuego hay.
Dios manda la carne y el diablo a los cocineros.
De suegras y de cuñadas va un carro lleno, mira que linda carga va para el infierno.
Salir del fuego para caer a las brasas.
Boda y mortaja, del cielo baja.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Alegrías secretas, candela muerta.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Para ir al cielo primero hay que morir.
Lo mal ganado, ello y su dueño se lo lleva el Diablo.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Dando al diablo el hato y el garabato.
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
El diablo no es nunca tan feo como lo pintan
Al fuego y al fraile no hurgarles.
Rebuznos de asno no llegan al cielo.
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
El diablo es puerco.
El diablo, harto de carne, se metió a fraile.
La mierda, bajo la nieve, no se ve.
Írsele a uno el santo al cielo.
La bolsa del miserable, viene el diablo y la abre.
Dios da la harina y el Diablo la maquila.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
El abismo lleva al abismo
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Campo abandonado, fuego proclamado.