La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
Quiero demasiado a Dios para tener miedo al diablo
Amor que del alma nace, al pie de la tumba muere.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
Con pan, vino y carne de cochino, se pasa bien el mal camino.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
No existe felicidad sobre la tierra que no lleve su contrapeso de desgracias
El sol quema la espalda; el hambre el vientre.
De que mueren los quemados más que de puritito ardor.
Quien en vida echa maldiciones, en la muerte no reza oraciones.
En mala casa, mal amo y mala masa.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
La venganza es un plato para tomar frío.
Casa sin gobierno, disgusto eterno.
Enemigos grandes: vergüenza y hambres.
En buena casa, mal inquilino.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Quien en tierra ajena muere, doblada pena tiene.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Entre un pastor y una garrota, no pasa la bota.
Después del relámpago viene el trueno.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
Si un desgraciado sube a una montaña, las piedras le caen encima, incluso de abajo hacia arriba
Vive con ilusión mientras estés vivo, el ágil siempre sale adelante. Vi las llamas de una mansión, pero en la puerta yacía un muerto.
Calenturas otoñales, o muy largas o mortales.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
Vida sin amigos, muerte sin testigos.
No se manda al corazón
No enciendas un fuego falso frente a un dios verdadero
Enfermo que bebe y no mea el diablo que se lo crea.
Juramentos de amor y humo de chimenea, el viento se los lleva.
Al que al cielo escupe, en la cara le cae.
En Zaratán, buenas putas y mejor pan.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
La venganza es el platillo que sabe mejor frío.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
Hasta el más santo tiene su espanto.
Del amor al odio, solo hay un paso.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
Alabanza propia es vituperio.
Suprema Justicia, suprema injusticia,.
El dinero es buen servidor, pero como amo, no lo hay peor.
Si el bueno sufre y el malo prospera, se siente el deseo de hacer mal las cosas.
Jugar con fuego es peligroso juego.