El rico nunca está satisfecho.
La fortuna a los audaces ayuda.
¿Qué sabe el chancho de estrellas si nunca mira p'al cielo?.
El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Poco y en paz, mucho se me haz.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
De ninguno seas muy compañero.
Quien al mal árbol se arrima, mal palo le cae encima.
Limpia tu moco, y no harás poco.
El pájaro que revolotee menos, permanecerá más tiempo en el vuelo.
De ese infierno no salen chispas.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.
No hay feria mala, lo que uno pierde otro lo gana.
Boca con boca se desboca.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
Cosa muy querida, presto perdida.
Pedro se casó en mi pueblo, cojo, manco y jorobado; cómo seria la novia si fue engañado.
El hombre puede pasar por sabio cuando busca la sabiduría; pero si cree haberla encontrado es un necio.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
Cada uno es artífice de su ventura.
No hay cosa más fría que las narices de un perro y el culo de la mujer.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Al buen amigo lo prueba el peligro.
A buen árbol te arrimas, buena sombra te cobija.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
El sol de Marzo, da con el mazo.
Desbarata hasta un balín.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Al perro y al gato no les pongas en el mismo plato.
Juego de manos, rompedero de ano.
El hombre que hace su fortuna en un año debería ser ahorcado doce meses antes.
Como el apóstol 13, come y desaparece.
Los tres enemigos del hombre: suegra, cuñada y mujer.
Candil de la calle, obscuridad de su casa.
Al que tienes que dar la cena, no le quites la merienda.
Bachiller en artes, burro en todas partes.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Muerto el último árbol, muerto el último hombre.
Campo abandonado, fuego proclamado.
Desgraciado se vea quien a los suyos desprecia.
No hay espada contra la simpatía afectuosa