El que adelante no mira, atrás se queda.
Cuernos que no ves, corazón que no siente.
Ojo al Cristo que es de plata.
A la fuerza ahorcan.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
Al acebuche no hay quien le luche.
El que vende un caballo es porque patea.
No es lo mismo llamar al Diablo, que verlo venir.
Ruin amigo no vale un higo.
Tropezando y cayendo, a andar va el niño aprendiendo.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
La boca que no habla se escucha con dulzura.
Con el ingrato, no tengas trato.
Llevar más palos que el burro de un yesero.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Un padre sin hijos es como un arco sin las flechas.
El que escucha su mal oye.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
Quien bien ata, bien desata.
No hay hombre sin hombres.
Hasta al mejor cocinero se le va un pelo en la sopa.
Solo el mudo no cuenta mentiras.
Ojo que no ve, hombre que no cree.
La buena hilandera en invierno acaba la tela.
Son cucarachas del mismo concolo.
Quien se va, vivo y muerto está.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
A traidor, traidor y medio.
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Quien mocos envía, babas espera.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
Variante: En casa del ahorcado no se ha de nombrar la soga.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
A todo porco lle chega o seu san martiño.
Abriles y jornaleros, pocos de buenos.
Del joven voy, del viejo vengo.
El árbol no niega su sombra ni al leñador.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Quien madruga halla en la fuente agua fresca y transparente.
Joven que nada duerme y viejo que siempre duerme, cercana tienen la muerte.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Como la mosca es Arteaga; donde se para "la caga".
La mula de los Robledos, es mero sudor y pedos.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.