A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Arandino, borracho fino.
Aunque el hombre sea de bronce, no le quites el trago de las once.
Aunque tengo malas pierna, bien visito las tabernas.
Baco, a muchos ha matado; Neptuno, a ninguno.
Bautizar es dar nombre, menos al vino que se lo quita.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Bebe por calabaza y no te pondrán tacha.
Beber aquí, beber allí, a la noche borrachín.
Beber, hasta la hez.
Beber por jarra penada, no me agrada.
Bebes vino, no bebas el seso.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
Bebe vino y come queso, y sabrás que es eso.
Bebiendo por la bota, parecerá que bebes una gota.
Bebo poco, más quierolo bueno.
Bebo poco y quiérolo bueno; una azumbre me dura un día entero.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Brindo y bebo, y me quedo convidado para luego.
Bueno es beber, pero no hasta caer.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Cada bota huele al vino que tiene.
Con el marisco, nada de vino arisco.
Dame aficionado al juego y yo te daré borracho y mujeriego.
Debajo de una mala capa, puede haber un buen bebedor.
De barriga gigante, pedo retumbante.
Del mal vino, buena borrachera.
Después de beber cada cual dice su parecer.
Después de comer, ni vino, ni mujer.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
Después de la resaca viene la pleamar.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
Dice Salomón: da vino a los que tienen amargo el corazón.
Donde entra beber, sale saber.
Do novo viño, bota un traguiño polo San Martiño. Del vino nuevo, echa un trago por San Martín.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
El agua para un susto y el vino para un gusto.
El arandino se lava con vino, lo lleva de camino y lo bebe de continuo.
El borracho, aunque turbio, habla claro.
El borracho, de nada tiene empacho.
El borracho valiente se pasa del vino al aguardiente.
El borracho vendería los pantalones por beber.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
El buen vino de ha de beber en cristal fino.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
El buen vino sugiere buenos pensamientos y el malo perversos.