Beber en Jerez cerveza, no cabe mayor simpleza.
El que al mundo vino y no toma vino, ¿a qué carajo vino?.
No hay borracho que coma lumbre.
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
No hay sabado sin sol, ni domingo sin borracho.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
Bebiendo con la bota, aunque bebas mucho, no se nota.
Copas son triunfos.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
El chorizo no es dañino si se cuece en vino fino.
El que a la bodega va y no bebe, burro va y burro viene.
El vino puro dirá quién es cada cual.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
La pizca, bien racionada, que el pisco no pone nada.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
El vino debe tener tres prendas de mujer hermosa: buena cara, buen olor y buena boca.
Al hombre de rejo, vino recio.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
?Más vale morir en vino que vivir en agua?, le dijo el mosquito a la rana.
No voy a misa porque estoy cojo, pero a la taberna me voy poquito a poco.
Aceite y vino, bálsamo divino.
Aceitunas amargas, con el vino se pasan.
Aceitunas, una o dos, y si tomas muchas, válgame Dios.
Aceitunas: una oro, dos plata, la tercera mata.
A cena de vino, desayuno de agua.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Agua beba quien vino no tenga.
Aguardiente, en tienda; y vino en taberna.
A la iglesia no voy porque estoy cojo, y a la taberna, poquito a poco.
Al que bebe buen vino en jarro, quiébrale el cacharro.
Al que bebe vino le huele el hocico.
Al que esta borracho, todo el mundo le convida.
Al que no fuma ni bebe vino, le huele la boca a niño.
Al que nunca bebe vino no le fíes ni un comino.
A malos ratos, buenos tragos.
Antes de comer, unos vasitos has de beber, y comiendo, otros vasitos seguirás bebiendo; más después de haber comido, aún no te sentarán mal otros vasitos.
Antes que el deber está el beber.