El comer, es maestro del beber.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
El que a las once no ha “bebío”, viene el Diablo y le dice: “Esto es mío.”.
El que va a la bodega por beber se le cuenta y el que no bebe, bobo va y bobo viene.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
El que va a un entierro y no bebe vino, el suyo le viene de camino.
El que vino a Gumiel y no bebió vino, ¿a qué coños vino?.
El vino alegra el ojo, limpia el diente y sana el vientre.
El vino de Jerez, ya no lo deja quien lo probó una vez.
El vino es un traidor: primero es amigo y después, enemigo.
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
El vino malo es mejor que el agua buena.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
En el juego y el licor, se reconoce al señor.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
Ese no necesita sardinas para beber vino.
Estreno de traje fino, preciso chorreón de vino.
Huye del vino, pero ayuda al borracho.
Ida por ida, ir por ir, más vale a la taberna que a la botica.
La bebida despinta al barniz y descubre al hombre.
La buena borrachera ha de durar una semana entera.
La iglesia está cerca pero el camino es resbaloso; la taberna está lejos pero se puede andar con cuidado.
La leche le dijo al vino: vente, amigo.
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
Lo que vas a gastar en el adivino, mejor gástatelo en vino.
Los de Guadalajara, por la noche mucho, por la mañana nada.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
Mal enemigo es el vino si al tomarlo se hace vicio.
Mostacho gacho, señal de borracho.
Mucho beber y no caer, non pode ser.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Ni lugar sin taberna, ni puta sin alcahueta.
Ni mesa sin vino, ni sermón sin agustino.
Ninguno que beba vino llame borracho a su vecino.
No hay mujeres feas, solo poco alcohol.
Pan con vino no emborracha, pero alegra a la muchacha.
Para echar un trago cualquiera bota es buena.
Para putas y buen pan, Villanubla y Zaratán.
Quien amigo es del vino, enemigo es de sí mismo.
Quien bebe en ayunas, mejor bebería con aceitunas.
Quien bebe por calabaza, no se sabe el vino que traga.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Quien bebe vinagre teniendo buen vino, ¿qué no haría conmigo?.