Una buena campana se siente de lejos.
Tengo más sueño que una cesta de gaticos al lado de la invernadoiro.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Son como el aceite y el vinagre.
De los vivos mucho diezmo, de los muertos mucha obada, en buen año, buena renta, y en mal año, doblada.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Se puede esconder el fuego, pero ¿Qué se hace con el humo?
Cuando otro sufre, es madera que sufre.
Cuando tu ibas ayer, yo venía ya de moler.
La nieve de enero es de bronce, la de Febrero de madera y la de Marzo de agua.
Quien siempre adula se quema las mangas
De padres cantores, hijos jilgueros.
Vive y deja vivir.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
La vida es así, y el día es hoy.
Ajo cebollino, para con vino.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Baco, Venus y tabaco ponen al hombre flaco.
El amor, la tos y el fuego, no pueden ser encubiertos.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Febrero loco y Marzo otro poco.
Variante: El caballo y la mujer, donde se puedan ver.
Aquellos polvos traen estos lodos.
A la luz de la vela no hay mujer fea.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Espéjate para que veas cómo eres.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Calles mojadas, cajón seco.
Boñiga de Abril, tira manchas mil.
Calienta más el amor que mil fuegos
La ruana no es para el primer aguacero
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
A árbol caído, todo son piedras.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Predícame, cura, predícame, fraile, que por un oído me entra y por el otro me sale.
Al asno rudo, aguijón agudo.
Mujer sola, rama sin tronco; hombre solo, rama sin hojas.
Cuando Junio llega, prepara la hoz y limpia la era.
Hasta en el día más claro puede llover.
El sol sale para todos y cuando llueve, todos nos mojamos.
A quien viene por donde no debiera venir, no viene a lo que dice.
Quien tiene noches alegres, ha de soportar mañanas tristes.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
El que fía, o pierde o porfía.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
El sol de enero, poco duradero.
Tiempo pasado siempre es deseado.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.