Mucho corre la liebre, pero más el galgo que a prende.
Quien escucha, su mal oye.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Récipes de médicos, opiniones de abogados, sandeces de mujeres y etcéteras de escribanos, son cuatro cosas que doy al diablo.
A cada cual dé Dios el frío como ande vestido.
Quien tiene las hechas, tiene las sospechas.
Año de bellotas, nieve hasta las pelotas.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
Criado murmurador, es cuchillo del señor.
Las piedras rodando se encuentran.
Tiene más dientes que una pelea de perros
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Cinco dedos en una mano, a las veces hacen provecho y a las veces hacen daño.
De Jaén, o fuleros o malajes.
La barca pasa, la orilla queda
Lo pasado, pisado.
El que quiere, va; el que no quiere, envía.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Amor de lejos, felices los cuatro
Fruto vedado el más deseado.
El remiendo, bueno o malo, ha de ser del mismo paño.
Caldera observada no hierve jamás.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
La vida no es senda de rosas.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Juglar que mucho canta, poco yanta.
La mariposa nocturna se precipita al fuego.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Campo bien regado, campo preñado.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
No olvides que la fortuna cambia como la luna.
De cuando en cuando, al desgaire, echa una canilla al aire.
Con las viñas te has casado, y después se te han helado.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
Tarea que agrada, presto se acaba.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
¿Quérellas?. Huye de ellas.
En llegando a San Andrés, invierno es.
Pocas palabra y muchos hechos.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
En las cosas del corazón, no manda uno, mandan dos.
La virtud en sí es un premio
Quien hila y tuerce, bien lo merece.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Dar una de cal y otra de arena.
Una buena campana se siente de lejos.