El buen vino sin ramo se vende.
El sol ablanda la cera y endurece la tierra.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
Palabras buenas abrirán puertas de hierro.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
El sol de Marzo temprano, es muy bueno para los campos.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Una cosa son las palabras de los hombres; otra los hechos del Dios.
Dame venta y te daré cuenta.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
El vino puro dirá quién es cada cual.
Claridad, y no en el caldo.
El hombre se tuerce; pero no se rompe.
Pájaros de un mismo plumaje vuelan juntos.
A hombre de dos caras, rayo que lo parta.
Cazador, mentidor.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
El sol de Agosto cría aceite y mosto.
Dile al tonto que tiene fuerza y el tonto más fuerza hace.
Cada tierra bien su fruto lleva; más no el que tu quieras.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Para poca salud, las cuatro velas y el ataúd.
La voz del culo no admite remedio ni disimulo.
Alcalde que por momentos se dispara, háganle arrimar la vara.
Son fáciles todas las cosas que se hacen con voluntad.
En enero, bufanda, abrigo y sombrero.
Quiéreme poco pero continúa
Hablar por la boca del ganso.
Por las faldas se sube a las montañas.
El trigo en tierra arcillosa y el centeno en arenosa.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Huéspedes de repente, ni me lo mientes.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Aunque los bosques de bambú son densos, los flujos de agua son libres en ellos.
Año malo, panadera en todo cabo.
Dios escribe derecho, incluso en las líneas onduladas.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Vayan las verdes por las maduras.
A flores nuevas, afeite perdido.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
Alabar y callar para medrar.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.