Andar el tiempo y vernos hemos.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
En enero, suda el fresno.
Los amores se van, los dolores se quedan.
Acabada la misa, se parten las obladas.
Por San Vicente, alza la mano de la simiente.
Quien bien imagina, llámese adivina.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
Los males entran por arrobas y salen por adarmes.
Es de sabios, cambiar de opinión.
El que de ilusiones vive, de desengaños perece.
A fuerza de duros caen los más fuertes muros.
La envidia y las fiebres matan al que las padece.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
Con el buen sol, saca los cuernos el caracol.
De la viña del vecino, sabe mejor el racimo.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
Dijo el gitano, pleitos te dé Dios, y los ganes.
Sé constante y ten ánimo en tus trabajos.
Estas son de mi rodada.
Palos con gusto no duelen.
El burro adelante y la carga atrás.
Cuando el río suena es porque piedras trae
En enero castañero y en Febrero, correndero.
Cada uno estornuda como Dios le ayuda.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
Haceos miel y comeos han las moscas.
Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
Los vicios no necesitan maestro.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Ojos que no ven, gallinas al saco.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Una escoba ataviada, por dama hermosa pasa.
La impureza, pesa.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Hay desgracias con suerte.
Me basta un rincón junto a la chimenea, un libro y un amigo, un sueño breve, no atormentado por las deudas
A medida del santo son las cortinas.
Vamos arando dijo la mosca sentada arriba de los cachos del buey.
Amor con casada, vida arriesgada.
De pies a cabeza.
La reflexión consigue tantas victorias como la precipitación consigue derrotas.
Pan y vino, un año tuyo, y otro, de tu vecino.