Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Yo digo que llueve, pero no que diluvia
Malos reyes, muchas leyes.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Cuando llueve y hace frío , hace la vieja su vestido.
Enero, buen mes para el carbonero.
Dios nos da las manos pero no construye los puentes
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Tirar la casa por la ventana.
Casa sin mujer y barca sin timón, lo mismo son.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Arbol que nace torcido, nunca su rama endereza.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Julio, siega y pon tres cubos.
No hay mano que pueda para el tiempo
Hay golpes tan fuertes en la vida, yo no sé!
Corta despacio, que hay poco paño.
A la hora de la quema se verá el humo.
Quien dineros y pan tiene, consuegra con quien quiere.
Para una hormiga, una tormenta es una lluvia torrencial.
Comprar a alforjas y vender a onzas.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
De las angustias, la muerte; de las fieras, las mujeres.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
San Xoán trae o inferno, e San Andrés o inverno.
Hay que empujar, porque vienen empujando.
Pequeñas astillas el fuego encienden y los grandes maderos lo sostienen.
Charlando y andando, sin sentir se va caminado.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Quien tiene muchos vicios, tiene muchos amos.
Qué inflama rápidamente,se extingue pronto.
Todo lo que se come, vino quiere; el agua, para las ranas y los peces.
Diciembre decembrina, hiela como culebrina.
Las gracias y los donaires no asientan sobre ingenios torpes.
Dame trébol de cuatro hojas y te daré moza en que escojas.
A gran chatera, gran pechera.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
Temporal de noche, mucho ruido y pocas nueces
Amor, tos y humo no se pueden esconder
A la mujer y a la mula, vara dura.
Va como honda que lleva el diablo.
Hay señor mándame todo percance, mándame males añejos; pero lidiar con pendejos, no me lo mandes señor.
Llueva sobre su dueño, no sobre mí, que nada tengo.