Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
Jabón y buenas manos sacan limpios paños.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
Año de hongos, año de nieve.
Ni sábado sin sol, ni moza sin amor.
El vuelco del carro delantero puede servir de aviso al que va detrás.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Novia sin cepas, novio con quejas.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
La prisa produce desperdicios.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
En amores, los que huyen son vencedores.
El año nuevo nos viene anunciando cuando Diciembre se va tiritando.
Con el mal pastor, las ovejas se queman al sol.
Quien come aprisa, come mal.
Por las calles de Levante, el diluvio y la inundación, hacen en otoño su aparición.
Canas son, que no lunares, cuando comienzan por los aladares.
De verde claro a amarillo, va poquillo.
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Limando una viga se hace una aguja.
San Telmo en la arboladura, mal tiempo augura.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
El tiempo no perdona a nadie.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
De lejanas regiones, mentiras a montones.
Vida sin amor, años sin verano
Zorra en viña, aligera la vendimia.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
La vida pende de un hilo.
El que nace para buey, del cielo le cae la yunta.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Bromas y aceitunas, pocas o ninguna.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
Al que le falta ventura, la vida le sobra.
De cintura para arriba todos santos, y de cintura para abajo todos diablos.
Favores en cara echados, ya están pagados.
Quien se venga encontrará la venganza de los dioses
Ser un mordedor de pilares
A palabra necias, oídos sordos.
Saber uno los bueyes con que ara.
Cada uno interpreta a su manera la música del cielo
El tabaco, el vino y la mujer, al hombre echan a perder.
En abril, va la vieja a veril.
La luz de alante es la que alumbra.