Al que come bien el pan, es pecado darle carne.
En que poco agua te ahogas.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Joven madrugador, viejo trasnochador.
Hacerse el tonto es mejor que andar en coche.
Lo de esta vida es prestado, que en un instante lo hemos de dejar como otros lo han dejado.
Una mentira, madre es de cien hijas.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Es tiempo de vacas flacas
Niña, te aseguro que según tienes la cara tendrás el culo.
La muerte no anda en zancos.
Durar menos que un caramelo a la puerta de una escuela.
El que necesita, te visita.
Mira primero lo que haces, para que no te arrepientas después.
Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
La costumbre vence a la ley.
El que quiere mentir, alarga los testigos.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
Predicar en desierto sería gran desacierto.
En sociedad enferma, individuo sano más raro que ave rara.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
La vaca y la mujer, paren a la vez.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
A cautela, cautela y media.
Si la moza es tosca, bien ve ella la mosca.
Es el tercero en discordia.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Levantarse con el pie izquierdo.
Llegar a la capada.
En los ojos del patrón, verás siempre la ambición.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
A la que a su marido encornuda, señor y tú la ayuda.
Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
Palo de nogal, quiebra costilla, no hace señal.
Dolor de mujer muerta dura hasta la puerta.
Febrerillo, mes loquillo.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Un loco echa una piedra al río, y cien cuerdos no la pueden recuperar.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
La mujer y la gallina, pequeñina.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
Espada toledana y broquel barcelonés; puta valenciana y rufián cordobés.
Si lo de fuera se ve, lo de dentro se adivina.
Cojera de perro y lágrimas de mujer, no son de creer. (Variante: Cojera de perro y mal de mujer no hay que creer)