Van al mismo mazo.
La dentadura o la moza, no se presta ni se endosa.
Inclinar la balanza.
El que me hace más bien de lo que suele, o engañado me ha o engañarme quiere.
El que mal anda, mal acaba.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Hasta el rabo, todo es toro.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
Al revés te lo digo, para que me entiendas.
Camino de Roma, ni mula coja ni bolsa floja.
Alza en blando, bina en duro y no verás a tu suegro sañudo.
Es más seguro ser temido que ser amado
De la mentira viven muchos, de la verdad, casi ninguno.
Al mal pintor se le quedan calvos los pinceles.
La oveja y la abeja, por Abril sueltan la pelleja.
Agua de marzo, pero que la mancha en el sayo.
Del cuero sale la correa.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
El perro con rabia, de su amo traba.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Aún queda el rabo por desollar.
El juez perverso, condena a la paloma y libra al cuervo.
Se te cayó e cassette
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
En esta vida insensata, ni al rico le sobra plata.
Éramos pocos y parió la abuela.
Cena sin vino, ni olla sin sal, no es manjar.
Mujer hermosa, niña e Higuera, no las garda Cualquiera.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Contra la gota, ni gota.
El asunto de la jodienda no tiene enmienda.
Cada chupetón de teta, es un arrugón de jeta.
De un mal pagador, consigue lo que puedas.
El más cuerdo, más callado.
Los difuntos, todos juntos.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
A donde no está el dueño, no está su duelo.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Lo cortes, no quita lo valiente.
Es novia de cualidades, pero de pocos caudales.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
El hombre rico se cree sabio, pero el pobre inteligente le hará el examen.
Ese no pega ni un timbre.
A la mujer y al papel por detrás has de ver.
Callar y callemos, que los dos porque callar tenemos.