Lo mucho se gasta, y lo poco basta.
Ni tiñe ni da color.
Más es la bulla que la cabuya (cuerda).
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
A cada ermita le llega su fiestecita.
La mujer poco entendida, se casa sin tomar medidas.
Ahorra, ahorrador para que gaste el gastador.
No dejes lo bueno por lo hermoso, ni lo cierto por lo dudoso.
Impedir lo que ha de ser, no puede ser.
A la bota, darla el beso después del queso.
Cabeza que no habla, dígale calabaza.
Quien no ha sudado la plata, la coge y la desbarata.
El enamorado, ve en la verruga de su novia un lunar encarnado.
No digas que eres pobre a quien no te puede hacer rico.
Es más terco que una mula.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
A amor mal correspondido, ausencia y olvido.
Solo como Adán en el día de la madre
Palo dado ni Dios lo quita.
La mujer que no hace nada, es bien mirada.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Una alcachofa se pela hoja por hoja.
A los curas caso omiso, y para mí un buen piso.
Quien te quiere, te aporrea.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Necio es quien con necios anda.
Lo más sabroso se alcanza, con Prudencia y con Constancia.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
No hay generación donde no haya o puta o ladrón.
Bien sabe el asno en que casa rebuzna.
A quien le dan pan que no coma.
El amor encogido en poco es tenido.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
Pablo se casó en Segovia, ciego, sordomudo y manco; cómo sería la novia cuando engañaron a Pablo.
Zaragoza la harta, Valencia la bella, Barcelona la rica, Huesca la amena.
Buena vida, arrugas tiene.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.
Barco grande ande o no ande, y mujer grande aunque me mande.
Bien vengas, mal, si vienes solo.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Lo que se regala y se quita se vuelve cuita.
Cada altar tiene su cruz.
Ojo al parche.
Si la locura fuese dolores, en cada casa, habría voces.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.