Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
Donde uno piensa, otro sueña.
A manos frías, corazón ardiente.
Con palabras y más palabras no se llena la media fanega.
El mayor de los pesares es arar con borrico los olivares.
Ingratos hacen recatados.
Cada gallina a su gallinero.
El consejo de la mujer es poco, y el que no lo toma es loco.
Jugar la última carta.
De día y con sol.
Duerme más que un gato con anemia.
Es gran parte de la salud el conocer la enfermedad.
Por San Simon y Judas, saben más ricas las uvas.
Matar dos pájaros de un tiro.
Vísteme despacio que tengo prisa.
El que corre mucho, atrás se halla.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Si ella te mima más de lo que debe, te está engañando o engañarte quiere.
Solo borracho o dormido se me olvida lo jodido.
Una carreta vacía hace ruidos.
Dios tarda, pero no olvida.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
El que no se consuela es por que no quiere.
Las malas nuevas, pronto llegan.
El buey busca la sombra; porque la sombra no lo busca a él.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Trabaja cada día como si fuese el último de tu vida.
Al fraile y al puerco, mostradle una vez la casa que el se vendrá luego.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Manos blancas no ofenden.
Viento del solano, agua en la mano.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
Fue la negra al baño y tuvo que contar para todo el año.
Cada bota huele al vino que tiene.
La mujer buena es a la vez perlas, plata y oro ¿Dónde se encuentra ese tesoro?
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.Proverbios 1:7
Quien guarda halla, y quien cría mata.
Si quieres que te sepa, dale que te duela.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Quien va sin apuro, camina seguro.
Vamos a ver dijo el ciego.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
El hijo del asno dos veces rebuzna al día.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Son fáciles todas las cosas que se hacen con voluntad.
No des a guardar el fiambre, a quien vive muerto de hambre.
El amor entiende todos los idiomas