La felicidad es como un león insaciable
Llevando lo que todos llevan, no harás moda nueva.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Con agua y con sol, Dios es el Criador.
De padres bocois hijos cubetas.
El mejor escribano echa un borrón.
Si tienes un amigo, visítalo con frecuencia pues las malas hierbas y las espinas invaden el camino por donde nadie pasa.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
El buey para arar, el pájaro para volar, el pez para nadar y el hombre para trabajar.
A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
De alcalde a verdugo, ved como subo.
No es por el huevo, sino por el fuero.
Yo comienzo por hacer la guerra. Ya se encargarán los políticos de demostrar que era justa.
A buen andar o mal andar, comer y guardar.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Hay gente tan pobre, que solo tiene dinero.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Casarás y amansarás.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
El camino del infierno está empedrado de buenas intenciones.
Del ocio nace el feo negocio.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
Alcalá de Henares, donde tres cosas son dos pares.
Tus pies te llevarán allí donde esté tu corazón.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.
Beneficio recibido, del hombre libre hace cautivo.
A los pendejos ni Dios los quiere.
Dádiva de ruin, a su dueño parece.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
La naturaleza se toma el mismo trabajo en hacer a un mendigo que a un emperador.
Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
Las deudas de cariño, solo con amor se pagan.
De puta vieja y de tabernero nuevo, guárdenos Dios.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
Demasiada charla al lado del horno convierte las mil hojas en carbón
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Vino y amores, de viejo los mejores.
El que sabe obedecer, no tiene derecho a mandar.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
El que mal anda, mal acaba.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Recibir es mala liga, que el que toma a dar se obliga.
Hace más la raposa que la curiosa.