La mujer que no hace nada, es bien mirada.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Prohíbe a un tonto que haga una cosa, y eso es lo que hará.
Buey muerto, vaca es.
Es prudente el que cuando está en buena situación puede mantenerse como antes.
Quien no ama no vive
Dar limosna no aligera la bolsa
En el amor solo el principio es divertido
El consejo a posteriori es como la lluvia tras la cosecha
Antes me muero que prestar dinero.
Bebe poco y come asaz; duerme en alto y vivirás.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
Todos nacemos llorando y nadie se muere riendo.
Andallo, mi vida, andallo, quien no puede a pie, que vaya a caballo.
El que no habla, Dios lo hizo mudo.
Nadie se muere hasta que Dios quiere.
Nadie regala nada a humo de pajas.
Quien ha leído hasta diez mil v olúmenes escribirá con espontánea inspiración a punta de pluma.
Ya que lo tenía concertado, estorbómelo el verdugado.
Juez airado, injusto el fallo.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Demasiado pedo para la mula.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
El que se enfada en la boda, la pierde toda.
Ni asno rebuznador, ni hombre porfiador.
Muchas veces los amos son los mayores sirvientes en la casa.
A menudo una pequeña chispa logra encender un gran fuego.
Quien corre con más alarde, o no llega, o llega tarde.
Al que madruga, Dios le ayuda.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
El placer es víspera del pesar.
Es fácil caer en una trampa, pero difícil salir de ella.
Puro sombrerito de Esquipulas, lleno de mier...
La conciencia es un estorbo en el comercio.
El matrimonio es como el flamboyán, empieza con flores y termina con vainas.
Guarda y ten, y te vendrán a ver.
El que mucho duerme poco aprende.
Reniego de la viña que torna a ser majuelo.
Palabras de santo, uñas de gato.
Esa pregunta ni se pregunta.
A los audaces la fortuna les ayuda.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
Quien a su tiempo descansa, rinde el doble y no se cansa.
Dame dineros y no consejos.
Si te queda el saco.
Hija que casas, casa que abrasa.
No creo en gardenias negras, ni en virginidad de suegras.