La felicidad de una casa tranquila se valora cuando la paz deja de existir
La ignorancia es peor que la corrupción.
Un día es un día, y una paliza es un rato.
Del mal que uno huye, de ese muere.
Aun si el camino es conocido, pregunta.
De lo que supiste ganar, sábete bien tratar.
Me juzgaba desgraciado por la falta de zapatos, hasta que vi a un hombre que no tenía pies.
Emplearse en cualquier bobada, es mejor que no hacer nada.
Quien ofende al amigo no perdona al hermano
Lo que fue ayer, ya no será; que el tiempo no anda para atrás.
En casa del rico, el vinagre se vuelve vino.
El hambre es la buena, no la comida.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
El dolor del viudo es corto pero agudo
Que la haga el que la deshizo.
Para la hormiga el rocío es una inundación.
Es más corto que las mangas de un chaleco.
Enójate pero no pegues.
Quien en tiempo huye en tiempo acude.
Sabe más el tonto en su casa que el listo en la ajena.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
A mi, mis timbres.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Boda sin borracho tenla a milagro.
Todos nos creemos capaces de aconsejar a los demás.
No te metas en pleito de marido y mujer, porque se arropan con la misma sabana.
Quien no tiene enemigos, de nadie es conocido.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
Por un mal chiste, un buen amigo perdiste.
La cultura es como el azúcar; aunque haya poca da dulzor.
Al papel y a la mujer hasta el culo le has de ver.
El pasado tiene más perfume que un bosquecillo de lilas en flor.
No hay nada más caro que lo regalado.
Acertar una y errar diez, mal acierto es.
Quien no canea, calvea.
Hierba mala nunca muere.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
De puta a puta, taconazo.
El silencio no ha sido jamás escrito.
Aquel a quien amamos no tiene defectos; si le odiáramos, carecería de virtudes.
No te fíes del enemigo que duerme.
El que ríe de lo que desconoce esta en el camino de ser un ignorante.
Que dulce queda la mano al que da.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Quien hace el principio y no el cabete, tanto pierde como mete.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Quién come para vivir, se alimenta; quién vive para comer revienta.
La mujer tiene derecho, si se mantiene en su techo.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.