De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
No le escribas a tu mejor amigo, lo que puede saber tu peor enemigo.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
En casa del herrero, nunca falta un palo.
Con pedantes, ni un instante.
Pegue una aguja y se perfore (para ver cómo lastima) antes que usted perfore en otros.
En abril, va la vieja a veril.
Quien pisa con suavidad va lejos.
En el peligro se conoce al amigo.
Todos somos iguales, pero unos menos que otros.
Hacer oídos de mercader.
¿Tienes té y vino? Tus amigos serán numerosos
No hables por boca ajena.
Con afán ganarás pan.
Amor y calentura, en la boca se asegura.
Oro y jade por fuera y algodón podrido por dentro.
Una buena mañana hace buena la jornada.
Nunca se acuesta uno sin saber unas cosa nueva.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
A nadie has de decir cuánto tienes, dónde lo tienes, ni adónde piensas ir.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Cada cosa nace para su semejante.
Suerte, y al toro.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
Quien la haga que la pague.
Un hombre puede seguir vivo después de haber perdido la vida, pero no después de haber perdido su honor.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Pereza, llave de pobreza.
Ea, que hago barato: ¡lo que vale tres, lo doy por cuatro!.
Cuando el dedo señala a la luna el imbécil mira el dedo.Proverbio chinoA palabras necias, oidos sordos.
Querer matar dos moscas de un golpe
Ni al niño el bollo, ni al santo el voto.
Que mis enemigos sean fuertes y bravos, para que yo no sienta remordimiento al derrotarlos.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Quien destaja no baraja.
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Al hombre de más saber, una sola mujer lo echa a perder.
No me gusta el chisme pero me entretiene.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Lo prestado, es primo hermano de lo dado.
El que algo quiere, algo le cuesta.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Ama a quien te ama, y no a quien te ilusiona.
Me lamentaba de no tener mejores zapatos hasta que vi un hombre que no tenía pies.