De pronto, nadie es tonto; después quizá lo es.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Padre diestro, el mejor maestro.
Mujer que se queja, marido que peca
Quien va a la bodega y no bebe, por beber se le cuenta.
Cada dueño tiene su sueño.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Hablara yo para mañana.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Salud perdida, salud gemida.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
Lo barato es caro y lo caro es barato.
Dios es la medida de todas las cosas.
Donde hay amor, hay dolor.
El tiempo es como tu bolsa: no la pierdas y tendrás suficiente
Sin sal, todo sabe mal.
Can que mucho ladra, ruin es para casa.
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
Trabajar, solo con la muerte puede acabar.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Hablar en plata blanca.
Con el metro que midas, te medirán.
Hombre bien vestido, nunca mal parecido.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
De esperanzas vive el hombre, pero muere de desilusiones.
A veces, hasta un cerdo ciego encuentra una bellota.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Escarmentar en cabeza ajena es lección barata y buena.
No todo lo que pendula cae
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
No vallas por el exterior, eso te podria engañar.
El que ha sido tu enemigo, nunca será tu amigo.
Quien hace, aplace.
Se llena antes el ojo que el papo.
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
Si quieras que la gente se ría, cuenta tus penas María.
A las andadas volví, pronto me arrepentí.
Las penas con pan son buenas.
El que todo lo quiere vender, presto quiere acabar.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Pobreza no es vileza.
Hace más ruido un árbol cayendo que un bosque creciendo.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
De descansar, nadie murió jamás.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.