Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
Más vale poco que nada.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Obra común obra de ningún.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
Los celos ciegan la razón.
A los ojos del novio su novia siempre es la más bella.
Paga adelantada, paga viciada.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Madre holgazana cría hija cortesana.
En la abundancia de agua, el tonto tiene sed.
Buena cautela, iguala buen consejo.
La paciencia es la llave del paraíso.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Cada cosa son dos cosas, cuando no son veinte cosas.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Palabras melosas, siempre engañosas.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Los jovenes ricos, saben el precio de todo, pero el valor de nada.
Con la misma vara que midas serás medido.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.
Vomitar las tripas y quedar de perlas.
Fruta de locos, míranla muchos y gózanla pocos.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
La mentira sale por la punta de la nariz.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
A palabra necias, oídos sordos.
Quien es más escogedor, se va siempre a lo peor.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Dila que es hermosa y ella se volverá loca.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Reducimos nuestras necesidades haciendo menores nuestro deseos.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
Ave de pico, no hace al amo rico.
Llena o vacía, casa que sea mía.
Quien te adula, te traiciona.
A cada rey su trono.
Abogacía, que una boga y otra cía.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
Ladran, pues cabalgo.
Quien con su navaja se capa, buenos cojones se deja.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
Ni hombre sin vicio, ni comida sin desperdicio.