No tientes al diablo que lo veras venir.
El mono sabe el palo al que trepa.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Agua y sol, tiempo de requesón.
A la mujer, ni todo el amor, ni todo el dinero.
Antes de meter, prometer.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Agua, agua, que se quema la fragua.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
Chupar de la teta.
El secreto de la vida no está en vivir, sino en vivirla.
Hace más el que quiere que el que puede.
Navegar contra el viento es perder el tiempo.
Los años son escobas que nos van barriendo hacia la fosa.
El que quiere besar, busca la boca.
A quien se hace puntal los perros le orinan en el cuello.
Cuando una está con la regla, solita se las arregla.
Hacer frotaciones con cáscara de vaca.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Quien presto enriqueció, presto empobreció.
Agua fina saca la espina.
Mejor el demonio que te hace progresar, que el ángel que te amenaza.
Al espantado, la sombra le basta.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Raza de can, amor de cortesano y ropa de villano, no dura más que tres años.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Bien guardar no es poco ganar.
A llorar al cuartito.
El buen vino para el catador fino.
En cuestión de gustos, no hay nada escrito.
El que tenga hacienda, que la atienda o que la venda.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
El amor vence todo.
Carga que place, bien se trae.
Bota vacía la sed no quita.
Soltero maduro, maricón seguro.
Agua que a algo huele o a algo sabe, otro la trague.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Este no ha perdido la cabeza; porque la trae pegada.
Entre más viejo más pendejo.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
El sueño es media vida y la otra media la comida.
Disfruta hoy, es más tarde de lo que crees.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
Más vale un buen morir que un mal vivir.
Abad halagüeño, tened el cuello quedo.
El hombre de carácter atraviesa mil ríos sin mojarse los zapatos