Rencillas entre amantes, mayor amor que antes.
El hombre de carácter atraviesa mil ríos sin mojarse los zapatos
De hambre a nadie vi morir; de mucho comer, cien mil.
Disfruta hoy, es más tarde de lo que crees.
Es viejo, pero no pendejo.
No hables si lo que vas a decir no es más hermoso que el silencio.
Agua, como buey; y el vino, como rey.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
O Corte o cortijo.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Al hombre valiente, espada corta.
El que quiera conquistar tiene que luchar.
Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
Junto el dinero bueno con lo malo, todo ello se lo lleva el diablo.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
Los grandes hombres no son grandes a todas horas ni en todas las cosas.
Alhaja que tiene boca, ninguno la toca.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Cuando el pobre lava, llueve.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Desayunar como rey, almorzar como príncipe, y cenar como mendigo.
El día en que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Malo es llegar a viejo, peor no llegar a serlo.
Ni con toda hambre al arca, ni con toda sed al cántaro.
A cabo de cien años, marido, soy zarco o calvo.
Bestia prestada, mal comida y bien caminada.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.