El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Molino parado no gana maquila.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Quien primero viene, primero tiene.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
La mala suerte es pelota, que pega pero rebota.
En la prueba está la solución. Si Dios te da limones, haz limonada.
La traición place, más no el traidor que la hace.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Honor a quien honor merece.
Cada cual conoce el trote de su caballo.
El que acaba primero, le ayuda a su compañero.
Ningún burro tropieza dos veces en la misma piedra.
El vino es la ganzúa de la verdad.
El hijo prodigo, siempre vuelve a casa.
La justicia cojea, pero llega.
A río revuelto, ganancia de pescadores.
Panza llena, quita pena.
Mal acierta quien solo el interés se lleva.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
El ladrón en la horca y el santo en el altar para bien estar.
Se dice el milagro pero no el santo.
Amor que empieza en boda, acaba en boda.
El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
Por fuerte que seas, siempre existe otro más poderoso que tú
Tres a uno métenle la paja en el culo.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
Tengo el pie al Herrera, y veremos del pie que cojeamos.
A llorar al cuartito.
Perro pendejo, no va a la gloria.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Inclinar la balanza.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
La excepción confirma la regla.
¡Fíate de la Virgen y no corras!.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
Quien quita lo que da, al infierno va.
Palo dado ni Dios lo quita.
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Es el tercero en discordia.
Una alegría compartida se transforma en doble alegría; una pena compartida, en media pena.
La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
Con la tripa vacía, no hay alegría.