Decir, me pesó; callar, no.
Cuando la mala ventura duerme, nadie la despierta.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Sospechar y temer, enemigos del placer.
Lluvia y nieve por enero, son anuncios lisonjeros.
Amar a quien no se ama es fatigar el corazón.
A la hora mala no ladran los perros
Faltará la madre al hijo, pero no la niebla al granizo.
La felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria.
Callar y callemos que todos de barro semos.
De ausente a muerto, no va un dedo.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Esperar salud en muerte ajena es condena.
Más se logra con amor que con dolor.
El hombre que te parece feliz a menudo es más infeliz que tú
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Cuando Dios no quiere aliviar los males, ni sirven sangrías ni flores cordiales.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
Esta es la gota que derramo el vaso.
Palabras y plumas el viento las tumba.
El relajo es dulce después del trabajo.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
De mala vid, mal sarmiento.
Nuestras buenas y nuestras malas acciones nos siguen casi como una sombra.
Molino que no muele, algo le duele.
A quien mal vive, su miedo le sigue.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
Si te sobra el tiempo de joven, de viejo se te esconde.
La vejez es deseada, pero cuando llega, odiada.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
La viuda con otro amor, muy pronto se consuela.
Bolsa de pedigüeño siempre vacía.
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
La mucha luz deslumbra y no alumbra.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Fiebres otoñales, largas o mortales.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Olla quebrada, olla comprada.
Más aburrido que mico recién cogido.
El pobre no tiene consuelo ni con la subida del sueldo.
Mala mañana, niebla sobre la escarcha.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Niña, no te desesperes, que el que ha de ser para tu, ni se casa ni se muere.
Odia el pecado y compadece al pecador.
Quien mucho amenaza, el miedo tiene en casa.
Emborrachar la perdíz
Vale más muerto que vivo.
Más cura el tiempo que soles y vientos.
Ovejas y muchacha, al atardecer a casa.
En la mucha necesidad dice el amigo la verdad.