Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.
Aunque la dulzura halaga, la mucha miel empalaga.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Busca arrepentimiento, el que busca casamiento.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Apagón de noche y candil de día, todo es bobería.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
La avaricia es la pobreza de los ricos.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
A la vejez aladares de pez.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
Taberna sin gente, poco vende.
Amores de una señora, se olvidan con otro amor.
Ni Abril sin flores, ni juventud sin amores.
Alabanzas y regalos, malos tratos.
Fragilidad tu nombre es mujer.
Pájaros de otoño, gordos como tordos.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Belleza sin bondad es como un vino picado
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
El santo ausente, vela no tiene.
Yegua cansada, prado halla.
No te fíes del perro que cojea, ni de la mujer que lloriquea.
Cuando nace hija, lloran las paredes de la casa.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Que todo es ilusión menos la muerte.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Si quieres vivir feliz trágate tu dolor
Se quedó sin el pan y sin la torta.
A mal vivir, mal morir.
Trabajando por cuenta ajena, poco se gana y mucho se pena.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Mientras la viuda llora, otros cantan en la boda.
Lo más feo, con interés, hermoso es.
De pena murió un burro en Cartagena.
Los objetos externos son incapaces de dar plena felicidad al corazón del hombre.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Una esquela de defunción es de mentiras un montón.
El que bien te quiere te hará llorar.
Paciencia, hermanos y moriremos ancianos.
Nadie, ladrando a la luna, alcanza amor ni fortuna.
La paciencia es amarga, pero produce un dulce fruto.
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.