El que vive de ilusiones muere de desengaños.
El que tiene las lagrimas hondas, que empiece llorar temprano.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Ya me morí, y quien me lloró vi.
El deseo hace hermoso lo feo.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
A burlas, burlas agudas.
La madurez solo se vive una vez.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
A buey viejo, no se le saca paso.
Pereza no alza cabeza.
Muchos hijos, riqueza do pobre.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
A la vejez, viruelas.
La pobreza hace ladrones y el amor poetas.
La felicidad no es cosa de risa
Muerte, no te me Achégate, que estoy temblando de miedo.
Trabajar, solo con la muerte puede acabar.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Las dichas no vienen a pares; una desgracia no llega sola.
Más vale ruin asno que estar sin él.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
El hambre es una fea bestia
La vida es una cebolla y hay que pelarla llorando.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
Beldad y hermosura, poco dura; más vale la virtud y la cordura.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Como al hierro la herrumbre, la envidia al hombre consume.
El amor es tan fuerte como la muerte.
Frio, frio, como el agua del rio.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
A suerte mala, paciencia y buena cara.
A mal que no tiene remedio, no hay más que ponerle buena cara.
Cojo con miedo, corre ligero.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
De casa ruin nunca buen aguinaldo.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
La muerte todas las cosas iguala.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
Las desgracias vienen juntas, y las gracias muy espaciadas.
Hacer de tripas corazón.
Músico pagado, contento pero desafinado.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Vergüenza y virginidad, cuando se pierden, para la eternidad.
La alegría da miedo
Susto meado mejor que sangrado.