Una casa sin amor es como una chimenea sin fuego, una casa sin la voz de un niño es como un jardín sin flores, la boca de la mujer amada sin la sonrisa es como una lámpara sin luz
La esperanza es la última en morir.
La mujer que no se casa, se seca como una pasa.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
Tripa vacía, suena pronto.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
La felicidad dura un minuto; la infelicidad el resto de tu vida
A barba muerta, poca vergüenza.
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Con las glorias se olvidan las memorias. Con los años, perdió la rucia los saltos.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Sirva de algo mientras se muere.
Cabra que cojea, o mal come, o mal sestea.
Aborrecer tras haber querido, mil veces ha sucedido y mil más sucederá.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
El llanto es el privilegio del hombre.
Quien va a Castilla y deja Aragón, trae dolor de corazón.
A lo que no puede ser paciencia.
Muerto el perro, se acaba la rabia.
Bondad y dulzura, más que donaire, hermosura.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
La esperanza es lo último que se pierde.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Está como agua, para chocolate.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Mujer de tahúr, no te alegres, o que ti home esta noche gana mañana lo pierdes.
Variante: Caridad y amor no quieren tambor; en silencio viven mejor.
Algo le falta al rico si no tiene amigo.
Mejore morir de estómago lleno que vivir con el vacío.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
La monotonía genera aburrimiento
Dar palos de ciego.
El día que amasó, mal día pasó; pero peor es no tener qué amasar ni qué cerner.
Es posible soportar el arroz y el té frios, pero la mirada y las palabras frías son insoportables.
Buscando un amigo mi vida pasé; me muero de viejo y no lo encontré.
Fraile convidado echa el paso largo.
De la risa al duelo un pelo.
Boca seca hace bolsa llena.
Para quien no tiene a la suerte de su parte, todos los días son martes.
Buena vida, padre y madre olvida.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
Esta lloviendo sobremojado
El que vive de ilusiones muere de desengaños.