El orgullo y la pobreza están hechos de una pieza.
Cuando naciste tú llorabas y todos alrededor sonreían. Vive la vida de modo que cuando mueras tu sonrias y todos alrededor lloren.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Amor de lejos, amor de pendejos.
El corazón que sabe temer sabe acometer.
Fruta desabrida, no es apetecida.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Juego que tiene quite, no tiene pique.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
A la ramera y al juglar, a la vejez les viene el mal.
Amor y dolor son del mismo color.
Tú no llevas vela en este entierro.
Pan no mío, me quita el hastío.
El vencido, vencido, y el vencedor, perdido.
Día que pasa, día que no, día perdido.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Doblada es la maldad que sucede a la amistad.
Algo bueno trae la adversidad consigo; que ahuyenta a los falsos amigos.
Quién dijo pereza, dijo pobreza.
Ocasion perdida, no vuelve más en la vida.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Se hace pesado el muerto cuando siente que lo cargan.
Quien empieza ganando, acaba llorando.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
Si no lloras, Sino sufres, si no te desgarras... no es amor o ¿tienes otra opción?
No hay nada peor que un maricon resentido.
Más fea que un carro por debajo.
La suerte de la fea, la bella la desea.
Abejas sin comida, colmenas perdidas.
El dar es honor; el pedir, dolor.
El amor encogido en poco es tenido.
Quien solo vive, solo muere.
La campana te saluda al nacer, y te acompaña al cementerio
Cuando la Candelaria plora, el invierno fora. Y si no plora, ni dentro ni fora.
A secreto agravio, secreta venganza.
La muerte todo lo ataja.
No hay peor tienda que la vacía.
Brasero que calor no da, ¿para qué está?.
Cartas cantan.
A mal de muchos, remedio de pocos.
La belleza y lozanía, son flores de un solo día.
El amor es como la luna, cuando no crece es que mengua.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
El más cristiano se alegra, si se le muere la suegra.
Araña de día, carta o alegría.