No hay mejor palabra que la que está por decir.
Copas son triunfos.
Un gramo de discrección vale por un kilo de ingenio.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Guárdete Dios del diablo, de hijo y ojo de puta, y de tumbo de dado.
Irse con la música a otra parte.
El aburrimiento lo padecen aquellos que no han vivido nada o han vivido demasiado
Abre la puerta a la pereza y entraren tu casa la pobreza.
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
Vino y amores, de viejo los mejores.
Jalan más dos tetas que tres carretas.
A la vejez aladares de pez.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
A la vejez, cuernos de pez.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
Según te verán, así te tratarán.
El que rompe viejo, paga nuevo.
Del cura, lo que diga; del médico, lo que haga; y del boticario ni lo que diga ni lo que haga.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Cual seso tuve, tal cabeza traigo.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Mal me quieren mis comadres porque digo las verdades.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Más vale hombre feo con buen arreo, que mozo bonito y sin un pito.
Hasta la belleza cansa.
La fortuna es una rueda: gira hacia adelante y hacia atrás.
Mujeres y vino hacen que los hombres pierdan el tino.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
Donde las dan las toman y callar es bueno.
Ir despacio es de Dios; ir rápido es del diablo.
La vecindad es fuente de amistad.
Tu montón y mi montón, cuanto más separados, mejor.
Azotando el cuerpo de la mujer se ajusta su virtud
Favores: quien menos los merece, menos lo agradece.
O errar o quitar el banco.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Hombre refranero, maricón o pilonero.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Mas hechos y menos golpes de pecho.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
La familia pequeña, vive mejor.
Bien está lo que bien acaba.
Igual con igual va bien cada cual.
En casa llena no hay mujer mala.
Mas vale ser afilador que labrador.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.