Ser el último orejón del tarro.
Aquí te cojo y aquí te mato.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Descansa el corazón, contando su pasión.
O Cesar, o mierda.
Buen amigo, el ya probado en el peligro.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Le puso el dedo en la llaga.
Los que saben más tretas, pierden más pesetas.
Con solo honra no se pone olla.
Al hombre listo y tunante, no hay quien le eche el pie delante.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
A casa vieja, portada nueva.
Dar patadas de burro.
Hay más días que ollas.
Es más fácil para una hormiga transportar una montaña que mover a los que mandan.
Bien lo dice el mercader, vender fiado no es vender.
No hay que perder una tripa por no hacer bulla.
Ya saliste con el chancho al hombro.
Si culo veo, de culo me da deseo.
Para que te miren bien, nunca mires con desdén.
Flores en Mayo, tarde o temprano hallo.
No todos los que van a la feria compran o venden en ella.
Agua en febrero, promesa para el agricultor
Nada creas, sino lo que veas.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Cuenta tus faltas y deja las ajenas.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
Querer sanar es media salud.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Es costumbre de villanos tirar la piedra y esconder la mano.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
Malo vendrá que bueno me hará.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
La necesidad no dice adiós, sino hasta luego.
Un amigo es como la sangre, que acude a la herida sin que la llamen.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Para aprender, perder.
Artero, artero, más non buen caballero.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
No hay mejor palabra que la que está por decir.
De boca para fuera.
Mucha manteca para freire un par de huevos.
El vino para los reyes y el agua para los bueyes.
Las palabras y las cerezas, unas asen de otras.
Confía tus secretos a un amigo y te tendrá cogido por el cuello