Tiene más cuentas que un rosario.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Cada mono sabe de qué árbol se cuelga.
La gloria del amante es la persona amada.
El que tiene tierra, tiene guerra.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
El que no se atreve a largar velas hasta que tenga un viento favorable perderá muchos viajes.
Los buenos nadadores son los que con más frecuencia se ahogan.
Hombre osado, bien afortunado.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Mejor perdiz en la mano, que dos en el campo.
A cada pez le llega su vez.
A fin de que seas mejor, purifícate todos los días.
Adonde el corazón camina, el pie se inclina.
El que bien vive y santamente, antes de tiempo ve la muerte.
Casa empeñada, pobre y desamparada.
Arreboles al oriente, agua amaneciente.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
Ya has contado las hazañas de tus abuelos; cuenta ahora las tuyas, y nos reiremos.
Blanco y mojado, sopas de leche.
Me picó una araña y me até una sábana.
El muerto es del mar cuando la tierra lejos está.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
A flores nuevas, afeite perdido.
Ha de salir la corneja al soto.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
Por buena que sea la cuna, mejor es la buena crianza.
Olla con jamón y gallina, a los muertos resucita.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
La primera copa es la de la sed, la segunda por compañía, la tercera por alegría.
Encontrarse y hacerse amigos: nada más fácil. ¿Vivir juntos u seguir siendo amigos? Nada más difícil
La contradicción es la sal del pensamiento
La boca hace deudas, pero los brazos pagan.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
De bajada todos los santos ayudan
En buen año y malo ten tu vientre regalado.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
La alegría es gemela
Andaluz con dinero y gallego con mando, y estoy temblando.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
El mosquito de uno es el camello de otro.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
El empezar es el comienzo del acabar.
De lo hermoso, hermoso es el otoño.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.