Otros vendrán, que bueno me harán.
Papel, testigo fiel.
No hay peor ciego que el que no quiere ver.
En las cosas del espíritu el que no avanza, retrocede.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Come santos, caga diablos.
El que no tiene amigos, tema a los enemigos.
Escucha el silencio... que habla.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Buena es la linde entre hermanos.
Por fiarse del perro, duerme el lobo en el pajar.
Chico bache y grande caída.
La vida no es un problema para resolver: es un misterio para vivir.
Tus hijos harán contigo, lo que tú hicieres conmigo.
La muerte no suele avisar, cuando menos lo piensas, ahí está.
Nacer de pie.
El que lava la cabeza del asno, pierde el jabón, y el que predica en desierto pierde el sermón.
La esperanza es la última en morir.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Muchos componedores descomponen la novia.
Más vale enemigo cuerdo que amigo loco.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
A buey viejo, cencerro nuevo.
Si nuestro corazón es una rosa, vuestra boca dirá palabras perfumadas.
El que desprecia un centavo deseará después un peso.
Principio quieren las cosas.
Ira de mujer, trueno y rayo es.
La barriga llena da poca pena.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Recordad siempre la partida tienes que guardar.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Los hijos son lo que la madre quiere.
Dale limosna mujer, que no hay en la vida cosa más mala, que la pena de ser ciego en Granada.
Cuando Dios amanece, para todos lo hace.
A mi, mis timbres.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Quien habla de lo que no debe, escucha lo que no quiere.
Cabra coja no quiere siesta, y si la tiene caro le cuesta.
Quien no sabe dar sabe recibir
Las flores son para los muertos.
Antes de pedir dinero prestado a un amigo, decida cual de las dos cosas necesita más.
Cada mochuelo, a su olivo.
Darle a una persona todo tu amor, no es un seguro de que siempre te amara.