Ave de mal agüero, a mi vera no la quiero.
Aprender sin pensar es inútil, pensar sin aprender es peligroso. (Confucio)
Amores de lejos no son parejos.
Más ordinario que un cementerio con columpios.
Más quiero amiga llana que parienta falsa.
El que más bosques busca, más lobos encuentra.
La que se casa con ruin siempre tiene que decir.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Nunca falta quien te dé un duro, cuando no estas en apuros.
De solo aire no vive nadie.
Nada mejor en la vida, que una familia unida.
Castillos muy altos vienen de repente al suelo.
Los tejados viejos necesitan muchas reparaciones
La prueba de amistad más difícil es mostrar al amigo sus defectos
Si prestas, o pierdes el dinero o ganas un enemigo.
El amor, de necios hace discretos.
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
La suerte no es para quien la busca.
Quien mucho da mucho recibe.
Por Navidad, dichoso el que ve su hogar.
Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
Es cierto que no te quiero tanto como cuando eramos novios, pero es que a mi nunca me han gustado las mujeres casadas.
Roer siempre el mismo hueso
El que guarda siempre encuentra.
Año de endrinas, año de espinas.
Aunque digas y no hagas, haz y no digas.
No sabe lo que es descanso quien no sabe lo que es trabajo.
En cada tiempo, su tiento.
Pasar de largo te conviene en lo que ni te va ni te viene.
Donde hay duda hay libertad.
Las desgracias tienen los oídos sensibles
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Despacito por las piedras
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Las paredes oyen.
Bien me quieres, bien te quiero; no me toques el dinero.
Bien muere, quien bien vive.
Hay gustos que merecen palos.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
A chico pié, gran zapato.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Callemos, que el sordo escucha.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Se tragó el mate con bombilla y todo.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
No hay día tan lueñe que presto no este presente.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.