A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
En casa de la mujer rica, ella manda y ella grita.
El buey conoce a su dueño y el burro el pesebre de su señor.
El hombre haragán trabaja solo al final.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Casóse con gata por amor a la plata, gastóse la plata, quedóse la gata.
Dos capitanes hunden el barco.
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
A chico caudal, mala ganancia.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Quien tiene dineros, compra panderos.
Es tiempo de vacas flacas
Soltero maduro, maricón seguro.
Clérigo de noche, villano en gavilla y gitano en cortés, lejos los tres.
Hebra larga, costurera corta.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
Polo san Andrés, quen non ten porco mata á muller. Por San Andrés, quien no tiene cerdo mata a la mujer.
Ni fíes mujer a fraile, ni barajes con alcalde.
Mucho preito hace mendigo.
La más cauta es tenida por más casta.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Largo el pelo, corto el seso. Por las mujeres va eso.
Quien la haga que la pague.
Cada uno con su humo.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Jumento es un gran suplefaltas: si no hay caballo, él trota; si no hay buey, él ara.
El que viejo se casa, mal lo pasa.
Quien te quiere, te aporrea.
El que llama a un abogado es que ha matado o mucho ha robado.
El caldo, en caliente; la injuria, en frío.
Entre la gente ruin el que pestañea pierde.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
Amigo si te echas novia, échatela entre semana, porque en llegando al domingo, la más cochina se lava.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Las penas no matan, pero rematan.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Uno es el que trabaja y otro el que se lleve la ganancia.
Pascua pasada, el martes a casa.
El que mal anda, mal acaba.
El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
Juntos en las duras y en las maduras.
Como canta el abad responde el monaguillo.
A la mujer y al mulo, en el culo.
Al que no está acostumbrado a bragas, las costuras le hacen llagas.