La mar que se parte, arroyos se hace.
Una buena dote es un lecho de espinos
Clérigos, frailes y pardales, son malas aves.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
Tirado el pedo, buena gana es apretar el culo.
Favor publicado, favor deshonrado.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Primero son los presentes que los ausentes.
La sangre del pobre el rico se la come.
Nada es barato sin una razón.
Los hombres ganan la hacienda, y las mujeres la conservan.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Quien quiere bueno y barato, demora buscando un rato.
En el pedir no hay engaño.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Malos humores salen con buenos sudores.
Quien discretamente se cura, más dura; quien se cura y se curetea, su muerte desea.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
A gallo viejo gallina joven.
Coma y beba con sus amigos pero no negocie con ellos.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
A la mujer barbuda, de lejos se le saluda, con dos piedras mejor que con una.
Fue a santiguarse, y sacóse un ojo.
Principio quieren las cosas.
Zancas largas, para recados; zancas cortas, para sentado.
El que espera desespera.
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.
Cada burro apechuga con su carga.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
Hacerlo mal y excusarlo peor.
En casa llena sienta bien la torta ajena.
Todos los pájaros comen trigo, y la culpa es del gorrión.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Dos cuervos no se sacan los ojos.
Los amigos, el aceite y el vino deben ser viejos
Reniego de la tierra donde el ladrón lleva al juez a la cadena.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
Agarra al toro por los cuernos, al hombre por la palabra.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
No confundas al hombre en el tribunal ni desvíes al justo.
Quien a viejo quiera llegar, a los viejos ha de honrar.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Grande o chica, pobre o rica, casa mía.