Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Ese huevito quiere sal
El burro bueno, aunque sea la quijada encaja.
Mayo templado, mucha paja y poco grano.
Al alba de puerco, que da el sol a medio cuerpo.
Donde hay buen vino y la tabernera es guapa, allí se me caiga la capa.
A caballo grande, grandes espuelas.
Haber muchos cocos por pelar.
Cuando el dedo señala la luna, el bobo mira el dedo.
No se encuentra muy a salvo, piojo en cabeza de calvo.
En chica cabeza caben grandes ideas.
A golpe de mar, pecho sereno.
A capar se aprende cortando cojones.
Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Échale guindas a la tarasca y verás como las masca.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
Estoy con la espada pendiendo sobre mi cabeza.
Como chancho en misa.
Amigo insincero, hago cuenta que perdí, de mi mula el sudadero.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
A la vaca, hasta la cola le es abrigada.
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.
El mejor tuero para Mayo lo quiero y el mejor costal para San Juan.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Estar como caimán en boca de caño.
Dos cabezas piensan más que una.
Cabeza vana no cría canas.
Bigote al ojo, aunque no haya un cuarto.
Conforme ven el traje, tratan al paje.
Abril hueveril; Mayo pajarero.
Hacerse de la vista gorda.
Siempre hay un roto para un descosido.
El necio no escarmienta sino en su cabeza.
Buena fama, hurto encubre.
Quien al cielo tira flechas, vuélvensele a la cabeza.
Por su pico, se pierde el pajarico.
A caracoles picantes, vino abundante.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
Zapato de ramplón, de larga duración.
Cada casa es un mundo, y cada cabeza una alcancía.
Por creer en los espantos, se quedó para vestir santos.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Menea la cola el can, no por ti sino por el pan.
Cabeza para naciente y pies para poniente.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
El vino en bota, y la mujer en pelotas.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
Amigo, amigo, llamalé conocido, y va bien servido.