Honra la cabeza cana, y honrado serás mañana.
A buey viejo, no le cates abrigo.
Hacerse el de la oreja mocha.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Cuando se cae el burro, se le dan los palos.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
Noviembre caliente, mayo helado.
La suerte es loca y a cualquiera le toca.
Dar puntada sobre puntada, como sastre en víspera de pascua.
Aún queda el rabo por desollar.
Hay tontos que al pronto no dan la cara de tonto.
A la cabeza, el comer endereza.
A gran cabeza, gran talento, si es que lo tiene dentro.
A barba muerta, obligación cubierta.
Rosquilla de monja, fanega de trigo.
No tiene un pelo de tonto.
De baldón de señor, o de marido, nunca zaherido.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
De ensalada, dos bocados y dejada.
La que de alto hila, el huso la cae y el culo la pía.
Quedar como novia de pueblo (vestida y alborotada).
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.
Tras buen soplo, buen sorbo.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
Cualquier sastre del campo, al del pueblo le hace un flu.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Al calvo pelón como al niño cagón.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
A la ocasión la pintan calva.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
Ponerle el cascabel al gato.
El cestero que hace un cesto, hace ciento.
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Ser el último orejón del tarro.
Cuando masques, no chasques.
Agrandado como alpargata de pichi.
A pan duro, diente agudo.
Si eres un burro teñido, cuando llueva estarás perdido.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Sacar los trapos al sol.
A lo que está de moda, todo el mundo se acomoda.
Siempre le dan habas al que no tiene muelas.
Al pobre el sol se lo come.
Casa hecha, bolsa deshecha.
Hacer mangas y capirotes.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.