Bastante me ayuda quien no me estorba.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Solo a los locos les gusta la guerra, el mar y el matrimonio.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Vieja verde caprichosa, ni fue buena madre ni buena esposa.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Si tu mujer es bonita, recibe pocas visitas.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
Comida hecha, amistad deshecha.
Lo que te dice el espejo no te lo dice tu hermana carnal.
A amante que no es osado, dale de lado.
Faena que tu bolsillo llena, buena faena.
Hablar hasta por los codos.
El trabajo bien hecho da alegría en el pecho.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
Dale, si le das, que me llamen en casa.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Se llevarán bien la suegra y la nuera, cuando el burro suba la escalera.
A casa de tu hermana, una vez a la semana.
Donde hay confianza, da asco.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
La agonía es larga pero la muerte es segura.
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
La envidia sigue a los vivos, y a los muertos el olvido.
Habla directamente al corazón.
Valor y querer, facilitan el vencer.
Flor de Marzo, no quiebra el carro.
Todos llaman a la puerta de aquel que llama a todas las puertas
Yegua cansada, prado halla.
A quien por sufrir deja la vida, vida por sufrir deja a la muerte.
A gallo viejo gallina joven.
Lo hermoso, a todos da gozo.
Bailar la trabajosa.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
La vida no es un problema para resolver: es un misterio para vivir.
El ladrón juzga por su condición.
Quien no se rebaja a hablar con cualquiera es porque esta al fondo aunque no lo quiera.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Agrada, quien manda.
Si no puede edificar una casa, construye un corazón.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
Hacer la de Lucas Gómez; tu te la traes, tu te la comes.
En casa del jugador loco, la alegría dura poco.
El que trabaja, no come paja
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.