Comida que escasea, bien se saborea.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Dame rojura y te daré hermosura.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
Más vale ruin asno que estar sin él.
A comida de olido, pago de sonido.
Zapatero remendón, suela vieja y almidón.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Más vale salto de mata que ruego de hombres buenos.
Puta y chata, con lo segundo basta.
Las necedades del rico pasan por sentencias en el mundo.
Quien descubre la alcabala, ése la paga.
Por Santa Lucía, mengua la noche y crece el día, y hasta Navidad en su ser está.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
Amor de asno, coz y bocado.
No es posible defenderse del aburrimiento
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
A buey viejo, pasto tierno.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Nadie le da vela en este entierro.
Quien se ha cansado bajo el sol del verano, que se guarde del sol del invierno y se caliente al calor de la chimenea
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
A Dios, llamaron tú.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Al potro y al niño, con cariño.
O con el mundo o con Dios; pero no a la par los dos.
Con pan y vino, se anda el camino.
Zumo de limón, zumo de bendición.
La Verdad es relativa, la neta es absoluta.
Apaga la luz, Mañosón!
A barba moza, vergüenza poca.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
Escribano, puta y barbero pacen en un prado y van por un sendero.
O llueve o apedrea, o nuestra moza se mea.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
No hay año sin desengaño.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Quien hijo está en tierra ajena, muerto está y vivo le espera.
No lleva ya vida honesta, la que con varios se acuesta.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
Con una buena media y un buen zapato, hace la madrileña pecar a un santo.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Aunque la mona se vista de seda mona es y mona se queda.
El amor da al necio osadía y entendimiento.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.