Cornudo sois, marido; mujer, ¿quién te lo dijo?.
Más vale bien amigada que mal casada.
Llanto de viuda, presto se enjuga.
La llaga sana, la mala fama mata.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Candelaria: ¡Permanece dentro, el Invierno está afuera!
Líbrame de estar sudado del aire encallejonado.
Ser felices quiere decir ver el mundo tal y como se desea
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Donde hay dolencia, haya paciencia.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Para los Santos, nieves en los cantos.
La cortesía es la compañera inseparable de la virtud.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Por San Antón, gallinita pon; y por la Candelaria, la buena y la mala.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
"Los inviernos en Burgos, y los veranos en Sevilla", decía Doña Isabel, la gran reina de Castilla.
Quien calla otorga
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
La pobreza no es un delito, pero es mejor no mostrarlo.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Callemos, que el sordo escucha.
Dolor de viuda, bien poco dura.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
Salud perdida, salud gemida.
Mujer llorona, es puta o ladrón.
Más pobre estoy que puta en cuaresma.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Miren quién me llamó puta, sino otra más disoluta.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
La mejor fraternidad es la desgracia.
Amor viejo, pena pero no muere.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
En casa sin mujer, no te podrías valer.
El muerto al pozo y la viuda al gozo.
De los parientes y el sol, entre más lejos, mejor.
Me traen por la calle de la amargura.
En mi casa mando yo que soy viudo.
Palabra de boca, piedra de honda.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Tu eres tu propia barrera; sáltala desde dentro
Saber por solo saber, cosa vana viene a ser; saber para ser mejor, eso es digno de loor.
La mujer gentil, de un pedo apaga el candil.
A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
El que se brinda se sobra.