Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Con poco viento cae en el suelo torre sin cimiento.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
A quien no quiere caldo, tres tazas y la última rebosando.
Cada cosa nace para su semejante.
Dios acude siempre.
Palabra de cortesano, humo vano.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
Lo bien hecho bien parece.
Árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
A Dios, lo mejor.
Casa oscura, candela cuesta.
Donde entra el mucho vino, sale el tino.
El agua no horada a la piedra por su fuerza sino por su constancia.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
El bueno, lo malo calla; el malo, todo lo habla.
No ojos que lloran, sino manos que laboran hacen falta para remediar males.
Buena cautela, iguala buen consejo.
El oro entra por todas las puertas, excepto las del cielo.
Obrar mucho, y hablar poco; que lo demás es de loco.
Maestro, El se puede comer la regla.
Otro día amanecerá y buen tiempo hará.
No sufras por calenturas ajenas.
A vino de mal parecer, cerrar los ojos al beber.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
Al roble no le dobles.
Cantad al asno y soltará viento.
Neblina, del agua es madrina.
Por San Lucas, bien saben las uvas.
A la mañana puro y a la tarde sin agua.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Callar como puta tuerta.
O follamos todos o tiramos la puta al rio.
Bien hayan mis bienes, si remedian mis males.
Cuando la piedra ha salido de la mano, pertenece al diablo.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Ofrecer el oro y el moro.
Fraile cucarro, deja la misa y vase al jarro.
El que siembra en tierra ajena, hasta la semilla pierde.
Agua corriente, agua inocente.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Donde entra el aire y el sol, no entra el doctor.
Obra acabada, maestro al pozo.
Jugar la vida al tablero.
Dando y tomando, no cabe engaño.
El que mal anda, mal acaba.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.